martes, 5 de abril de 2022

Y vos, ¿Qué elegís para que tu vida valga la pena ser vivida? - Ensayo en base a la filosofía de Sören Kierkegaard

El siguiente ensayo es una carta que le escribí a alguien muy especial para su cumpleaños tras percatarme que sufría un cierto vacío existencial. Quiero creer que esta persona -particularmente negada a enfrentar sus diablos internos- acude a este ensayo que arme especialmente. Supongo que en su momento hubiera querido que ésto se mantuviera entre nosotros... Ahora sólo espero que le sirva a alguien que lo necesita tanto o más que a él.

__/11/2021

A un hombre cansado de la opresión y la locura que cargaba su familia, sobre todo de su padre (un enfermo religioso), la filosofía lo llevó al camino de la reflexión y la crítica que éste le brinda.

La filosofía existencialista, que protagonizó Kierkegaard, le hizo frente a una época donde el estructuralismo de Hegel, a finales del siglo 18, era auge y trataba a la naturaleza, lo social y lo humano como sistemas estructurados por igual, dejando de lado totalmente la subjetividad y la abstracción que describiría Sören. 

Es Sören Kierkegaard y su filosofía que concretaron 5 cuestiones primordiales alrededor de lo que el humano hace humano: 

1. El humano, al ser una subjetividad, no es más que decisiones en su estado puro, la existencia precede a la esencia, es decir, que nuestras vidas consisten fundamentalmente en elegir y, a través de éstas, formamos la persona que queremos ser o que somos. Frente a la inminencia de que hayamos sido arrojados a este mundo, debemos ser conscientes de que somos libres en tanto y cuanto elecciones: uno elige creer que no tiene dinero, todo a su alrededor se acomodará frente a esa elección.

2. Sobre lo anterior, Sören deriva que las elecciones son inevitables, que incluso cuando no hacemos nada estamos eligiendo no hacer nada.

3. Tanta es la libertad de elecciones que se nos cede, que en el plano moral de lo justo y placentero queda en uno mismo creer qué cosa es qué. Asumimos esta responsabilidad, incluso cuando elegimos seguir las normas y la ley. 

4. Obviando, se presenta a la vida como una constante de elecciones y esto abruma, de acá el concepto de “angustia” de Sören, nos angustia pensar en que debemos elegir hacia el futuro (ansiedad) o nos angustia pensar en las elecciones del pasado (depresión). Es sólo en el estado de reposo entre elecciones que encontramos felicidad o tristeza, por eso hay que elegir bien, siempre pensando en uno mismo puesto que, quien vive su propia vida es uno mismo.

5. Y el extremo de las crisis existenciales que plantea Sören son, justamente, el vértigo y la incertidumbre frente a tanta libertad de elección. Es mucho más fácil abstenerse a lo conocido, rutinario y mediocre, ¿es mejor mal conocido que bueno por conocer? ¿Qué sería nuestra vida si de esto se tratara? Nacer para morir sin proyectos, ni riesgos. Él planteaba: “Debo encontrar una verdad que sea verdadera para mí... la idea por la que pueda vivir o morir”

Acá parece vano ya preguntarse a uno mismo ¿qué sentido hay para seguir viviendo? ¿para qué existo si después muero? pero es necesario: lamentablemente o no, las respuestas solo se encuentran en uno mismo, y si no se encuentran, se hacen. Y vos, ¿Qué elegís para que tu vida valga la pena ser vivida?

Siempre tuya,

x Macedonia

domingo, 3 de abril de 2022

A la neolitización o al dominio - El principio de la biopolítica y el biopoder en la Edad Antigua.

Este post es la conclusión de una monografía que hice para la facultad. Consta de una investigación previa de todas las capas de las sociedades antiguas haciendo énfasis en la sociología o la cotidianidad de las personas sin importar su jerarquía social. Fue todo un desafío que casi costó mi estabilidad mental, sobre todo cuando tuve que volver a analizar toda esa información sintetizada basándome en la mirada de Foucault. No creo que sea exactamente la misma conclusión al que Michel llegaría, pero consideré una buena oportunidad de "terminar" una parte de su trabajo puesto que sólo analizó de la historia la época clásica en adelante (tan soberbio de mi parte). También dudo que esta conclusión sea de lo más original que se vaya a encontrar, estoy segura que hubieron mil y un seres pensantes -tanto pomposos en títulos como simples personas- que ya lo hallaron.

Kant sentenciaba que todas las respuestas fundamentales de la razón (¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer?) están en una sola pregunta: ¿Qué es el hombre? Así se refiera a una cuestión natural, el hombre ya no puede ser considerado una cuestión aislada en tanto se encuentre en un inminente paradigma social, sea cual fuere la episteme específica (biología, psicoanálisis, etc.), todas estarán atravesadas por ésto. Y he aquí el origen, no tan distinto, a lo que sería contemporáneo para Michel Foucault.

La escritura y el lenguaje jugó un papel fundamental de organización y desarrollo, no sólo se registró y acordó entre pares, también se anotó y analizó planos para realizar todo tipo de hazañas, materiales o no. No obstante, dio inicio a los códigos inconscientes (culturales y psicoanalíticos) que ya preceden y posibilitan la conciencia humana. Haciendo que la pregunta “qué es el hombre” se disuelva hacia la pregunta de “cómo funciona” (la muerte del hombre porque se lo alteraría de su naturaleza, según Foucault). 

Lo que desembocó en cierto saber implícito, que se perpetúa siempre en el paradigma social, es decir, los isomorfismos, prácticas, instituciones y teorías que el saber común las ha hecho posibles, “cómo del desorden al orden”. Por ejemplo, la moral dualista egipcia estableció clara e imponentemente el bien del mal, la vida de la muerte, el Nilo del desierto, el hombre de la mujer, construcciones basadas en la observación y la conjetura que se tomaron e instauraron como instituciones del saber. 

Con las instituciones ya arraigadas en el inconsciente colectivo, las culturas ajenas a éstas, particularmente Roma (quienes los definían despectivamente como bárbaros) comenzaron a ser segregadas, sometidas e, incluso, ejecutadas por su “condición diferente”. No obstante de que el poder de ejecución era de la milicia, existía en las estructuras de la ciudadanía lo que Foucault define como el biopoder (disciplina individual en la sociedad) del racismo del tipo evolucionista, es decir, la naturalización de la supremacía étnica y cultural, siendo llevado al nivel de convertirlos en prisioneros para que trabajen a favor de y para la sociedad que los conquistó y sometió, sin derechos y hasta la muerte.

El asentamiento, la división de tipos de oficios y la evolución de éstas civilizaciones dio lugar a la evolución en las ciencias, particularmente la medicina en Egipto. Dio inicio al conocimiento como herramienta de control (por su inaccesibilidad a las masas). Debido a que la gran mayoría de las bases poblacionales eran de esclavos o campesinos con escasos o nulos derechos, aquellos pocos que estaban dotados en algún conocimiento administraban a nivel político, religioso o social en nombre del soberano. El cobro de tributos, la administración estatal, la instauración de la religión y la magia mezclada con ciencia efectiva, etc. instauraron las epistemes (definido por Foucault) de la época (matemáticas, administración, magia, religión, etc.).

La inconcordancia con el análisis de Foucault comienza en la manera que se instauraba, en la mayoría de las veces, estas culturas, religiones y cosmovisiones. En el principio, con la Mesopotamia, fue una cuestión de dominancia territorial, a veces impostando la cultura del dominante y, otras, dejando la libertad de cultos en tanto se respetara al nuevo soberano. Distinto con Egipto, donde la sociedad se ordenó en cuatro fundamentos arraigados culturalmente. La sociedad egipcia estaba tan convencida de sus creencias que cuando el Faraón Amenhotep "IV" (luego llamado Akenatón) y su esposa Nefertitis quisieron imponer una religión monoteísta con culto a Atón, dios solar, ésta sólo se limitó a su reinado, luego volvió a instaurarse los cultos y dioses anteriores. Por el lado de Grecia y Roma, más parecidos a las estructuras sociales actuales, fue una cuestión de orden social y arraigo cultural, se educaba desde el principio, amoldando a los ciudadanos: “ésto era así porque así se había pensado, ratificado y sentenciado”

Ésto prueba aquello que sentencia Foucault, que no es una cuestión de un soberano y tirano por sobre los demás, sino la cultura y la organización social que ordena y maneja desde las mentes de los ciudadanos. Es la biopolítica: las instituciones, los medios, el orden, la educación, la cultura, la religión y la política (como organización) regulaba -y regula hasta hoy en día- a la población, a la masa sin necesidad de ir específicamente a cada individuo para someterlo. La biopolítica no son más que mecanismos reguladores y discursivos que pueden fijar el equilibrio y regulación de la población, implícitamente, y especialmente, en Egipto y en Roma, contaban con un dominio tan vasto de territorios y poblaciones bajo su manto que debían unificarlos en un “sentido de pertenencia” en esa sociedad, amoldarlos a su cultura homogeneizadora. 

BIBLIOGRAFÍA

  • Foucault, apartado “Quinta conferencia: La inclusión forzada: el secuestro institucional del cuerpo y del tiempo personal” de la guía de estudio de derecho U.N.R., materia “Introducción a la Filosofía y a las Ciencias Sociales (Cátedra B)”. De la “Agrupación Derecho 1983”. (agradecida a Ami por la contribución)

  • “Foucault y Derrida, pensamiento francés contemporáneo” de Miguel Morey, Editorial Bonalletra Alcompas, 2015.

  • Recurso del Gobierno de las Canarias: Doss Hª A. IES Mag XI El Renacimiento

  • “Foucault 4 - La locura en el Renacimiento” https://www.youtube.com/watch?v=ZxFgMNvGsE8

  • “Historia de la locura en la época clásica I” de Michel Foucault, edición del Fondo de Cultura Económica de Argentina.

MESOPOTAMIA Y ANTIGUO EGIPTO 

GRECIA Y ROMA

  • Enciclopedia escolar editorial “Sol 90” de la revista Genios. “Biblioteca del conocimiento” Tomos 8 y 34, 2005

  • Breve historia de Grecia y Roma, Pedro Barceló, editorial ”Alianza”, 2001.

  • “El racionalismo griego” de Isidoro Muñoz Valle, 1972.

  • “One Hundred Years of Homosexuality and Other Essays on Greek Love”, de David M. Halperin, 1990.

  • “Política y sociedad en la Antigua Roma, ensayos y bocetos”, de Frank Frost Abbot, 1912

  • “Actas y comunicaciones del instituto de historia antigua y medieval VOL 2”, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, 2006