martes, 16 de agosto de 2022

"Los animales no sólo “están” en el mundo." - Ensayo sobre la tendencia prepotente del humano como dios sobre el reino animal (Introducción al Pensamiento Científico 2020) SIN REVISIÓN REDACCIONAL

Por allá en plena pandemia comencé a cursar mi carrera, y una de las materias que más me impactaron fue Introducción al Pensamiento Científico. Tuve que comerme por lo menos 6 libros de distintos autores del mundo de la epistemología. No recuerdo todo con exactitud salvo el rechazo que me dieron los textos de Mario Bunge, reconocido científico y epistemólogo argentino que me resultó un prepotente. A grandes rasgos, su obra se basa en reivindicar el humano por sobre toda cosa creada en este planeta, y no cualquier humano, los científicos, seres capaces de tener facultades propias y dignas de un dios
Disgustada, me decidí hacer para uno de los trabajos evaluativos, un ensayo contrargumentándole su absurda e inmadura postura. Sí, reconozco mi postura frente a Bunge, no soy una epistemóloga, ni siquiera me gradué aún, pero estoy molesta, cuento con acceso a la información y tengo el principio de nunca discutir si no tengo con qué. 


    Desde que el humano es humano, siempre hubo una tendencia al progreso y entendimiento. Y esto es así porque de no serlo, no estaríamos hoy en día en ésta situación (yo escribiendo este ensayo en una computadora y usted leyéndolo al instante de publicación desde cientos de kilómetros a mí). Sin embargo, hay otra tendencia prepotente de nuestra especie de reivindicarnos por sobre el resto de los seres vivos del mundo, creyéndonos dioses por “habilidades” o conductas que pensamos como únicas en la naturaleza. Tal y como Mario Bunge reivindicó:
“Mientras los animales inferiores sólo están en el mundo, el hombre trata de entenderlo; y sobre la base de su inteligencia imperfecta pero perfectible, el hombre intenta enseñorearse de él para hacerlo más confortable. En este proceso, construye un mundo artificial: ese creciente cuerpo de ideas llamado "ciencia", que puede caracterizarse como conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y por consiguiente falible.”
En base a esta cita, considero que: 
  1. Los animales no sólo “están” en el mundo. Interactúan con todos los componentes del mundo (plantas, animales de su misma especie o no), se adaptan a él incluso si no es su bioma y, en cierta medida, generan un control técnico de él a través del desarrollo de disposiciones técnicas por medio de la interacción e imitación social de y entre sus pares. Básicamente, los animales se están rigiendo por un conocimiento informacional (Habermas 1996), que es, ni más ni menos, una subdivisión de un grupo tripartito del conocimiento científico. Siguiendo con el conocimiento informacional, se hace hincapié en él el desarrollo adaptativo y controlable en un grupo de individuos. Plantear que los animales no poseen éste enunciado se estaría negando las complejas formaciones de manadas o de bandadas migratorias que forman escuadrillas, por ejemplo.
  2. Habermas, a su vez, arguye que los humanos trascendemos de la “condición animal” al tratar los problemas como un “déficit a resolver”, y se podría decir que de todos los ejemplos que utilicé son propios del instinto animal, sin embargo, a principios del 1900, dos psicólogos llamados Wolfgang Köhler y Lev Vigotsky realizaron experimentos en monos donde se los exponía en una situación problemática (un obstáculo) con un objetivo (la comida), es decir, un déficit a resolver. El punto de la investigación no era el éxito de éstos al alcanzar la comida si no en el cómo lo hacían. Dejando de lado que ésta próspera experimentación haya comprobado la teoría evolucionista en el sentido de que el chimpancé tiene una inteligencia similar a la humana, estos animales demostraron ser capaces de resolver un problema exhibiendo un comportamiento inteligente al utilizar e inventar instrumentos y así llegar a su objetivo. A su vez, reivindicó que las especies no humanas pueden adaptarse a entornos hostiles y complejos de manera que, incluso a veces, lo hagan de manera similar al humano en esas determinadas circunstancias.
  3. Prosiguiendo hacia el conocimiento interpretativo, no podemos pensar a un animal que no sea capaz de comunicarse entre sus pares u otros animales, de ser así ¿Cómo explicamos la formación de manadas, desacuerdos y peleas por territorio o incluso el lazo que se forma entre un perro y su humano? Este planteo esta fuera de discusión. 
  4. Hasta se podría plantear un conocimiento analítico en los animales. Aunque no se sepa con mucha certeza el origen de éste fenómeno, hay animales que “sacian” su instinto maternal en otras especies. A pesar de que esta conexión se constituye en una muy determinada situación (lactancia), y que surgen en hembras hacia crías.
    “La adopción probablemente tenga que ver con la emoción que despierta, una reacción fisiológica, distinta a la de los sentimientos, que son la conciencia de la emoción” (Joaquim Vea, director del Centro de Investigación en Primates de la Universidad de Barcelona)
    Éste caso perfectamente puede coincidir con una trascendencia de un animal al rechazar su propia especie para cuidar de otra.
Como se disputa entre epistemólogos, la observación, por más objetiva, tiene interpretaciones diferentes que son desconocidas entre los observadores. Ver e interpretar lo mismo de la misma forma es inherente e inaccesible para el ser humano debido a su propia condición natural que es subjetiva. Lo mismo equivale pensar que los animales no piensan -al menos de manera tal que formen “mundos artificiales”-, atribuído porque es una especie diferente al humano, por lo tanto, un percepción totalmente desconocida para nosotros. No obstante a esto, el hecho de generar significados a signos, la reacción o conducta determinada por un estímulo, el aprendizaje de órdenes o la interpretación forman parte de un animal no humano también y, a su vez, tienen origen en una inteligencia abstracta. Y de ponernos filosóficos, ¿qué nos asegura, siquiera, que el humano fue el único capaz de evolucionar a tal magnitud?

En conclusión, Mario Bunge ha sido un muy exitoso epistemólogo, físico y científico que postuló y atribuyó a los conocimientos de la humanidad. Sin embargo, ni él o Einstein, ni mucho menos yo, podremos saber todas las respuestas del universo, y con este planteo, tampoco podremos saber si los animales únicamente “están en el mundo” ya que no somos la misma especie, así como le sería incomprensible a un león -si así contara con la curiosidad- razonar la percepción de una zebra. Ni modo, pensar que son inferiores equivale a pensar que las especies ajenas a nosotros, carecen de sentimientos, emociones o inteligencia. Imponer valor y clasificar es, sin dudas, una de las habilidades de todo científico, pero ¿Qué derecho nos da, por encima de la naturaleza, de imponerlos? Acaso, ¿Los humanos no somos mamíferos? Entonces, ¿No se supone que seríamos animales?

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BIBLIOGRAFÍA:

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